Llueve afilado
y no cabe la tarde
en el cajón.
***
El cestero y verano.
La misma urdimbre
una y otra vez.
***
Juegos de niño.
Piedras contra la luna,
a ver si cae.
| * |
| Él: -Arroja tu arma y échate al suelo, minúscula llama |
| Ella (herida y esperando a que algo la libere): -Abro las alas |
| Él: -Cuando llegues al horizonte conocerás el enigma |
| Ella: -Amores, penas, pasiones, todo goza del desorden |
| Él (sentado a la mesa de trabajo): -Se oye venir al agua |
| Ella: -Recibe con la misma sonrisa a los amigos y a los enemigos |
| Él: -Aún tienes los pies de niña, rumor de hojas y de manos |
| Ella: -Palabras oscuras ocultas bajo las piedras como escorpiones |
| Él (lleno de lodo): -Dime lo mismo que le dices al acantilado, al viento ebrio de orujo |
| Ella: -Tal vez vuelva a renacer aquí, a despertar, a vibrar |
| * |
| Ella: -Éste es el inventario: rosas, ojos, manos, labios |
| Él: -Nada me enlaza, no hay refugio |
| Ella (es un pretexto): -Conoces la viña, el olivar |
| Él: -Hay un silencio que dura sobre plantas y colinas |
| Ella (las últimas palabras se apagan): -Todo aquí es mío; nada me falta |
| Él: -Suena una campana con extraordinaria desnudez |
| Ella: -También el silencio me proteje |
| Él (arrastrando su sombra): -Habrá libros a mi alrededor |
| Ella: -Una vana herida abierta al sol |
| Él: -El deterioro, y poco a poco, la oscuridad * |
| ¿Qué hay más allá de los juegos de infancia? * |
| ¿Dónde cayó la pelota, en el agua, en el hoyo, en las ramas? * |
| ¿Adónde van las luciérnagas durante el día, qué comen? * |
| ¿Cómo curar las heridas abiertas en las alas? * |
| ¿Quién me ayudará en mi fuga celeste sin nubes? * |
| * |
| Él (bajo el sol): -Lleva tú las flores |
| Ella: -Te vuelve a sangrar la herida, más púrpura |
| Él (los labios cerrados como ventanas): -¿Te vas? |
| Ella: -Tendrás noticias mías |
| Él: -Vuelve al mar, de donde vienes |
| Ella (adoptando su oficio, su magia): -Cada vez es un desgarro mayor |
| Él: -La memoria siempre pregunta, de nada sirve recordarlo |
| Ella: -Es la arena, brillante y blanca, pegada al cuerpo |
| Él: -Allí bailaste conmigo sin decir palabra |
| Ella (sin zapatos): -Y luego la lluvia inoportuna |
| * |
| * |
| ¿Qué tenebroso bosque he atravesado hasta llegar aquí? |
| * ¿Es posible resolver la muerte, prenderle fuego con las lágrimas? |
* ¿Dónde está aquel hormiguero enorme de la infancia? |
* ¿La distancia anula a los amantes, a su vibración sonora? |
* ¿Quén bruñe por las noches los castaños de plata? |
| * |
* ¿Por qué no cruzar la noche, buscar a alguien que me ayude a cruzar? * ¿La mirada desde un campanario, desde lo alto de un muro? |
* ¿Quién vino para ponerle nombres a las aves? |
* ¿Cuándo dejaré de oír las pisadas de los lobos? |
* ¿Por qué cuando la lluvia cubre los campos amo más? * |
¿Hay tardes de terciopelo, máscaras de porcelana? |
¿Cómo es la respiración de la noche, cálida, serena, cómo es su lengua? |
¿Es aquí donde encuentro la ceguera azul, el silencio, la inmovilidad? |
¿Qué rescate pido por el secuestro de una rosa? |
¿Dónde crece el árbol, el heno, la montaña? |
| * |
| Ella (desde el tren de regreso): -Adiós, adiós |
| Él: -Ya sólo veo pájaros |
| Ella: -La puerta se cierra con cerrojo |
| Él: -Veremos correr caballos al borde del mar |
| Ella: -No se parece a nada |
| Él (ya entre la multitud): -La verdad es ésta: horas y horas resbalo de mí mismo |
| Ella: -Sólo pájaros |
| Él: -Oscuridad, esa carga que late |
| Ella: -No puedes imaginarte el zig zag |
| Él: -Si no lo hubiese conocido, nunda lo describiría |
| * |